sábado




Al principio, mis papás querían comprar una ovejita, vivíamos en Bariloche y teníamos suficiente espacio para criarla. Era una idea genial ya que nosotros éramos chiquitos y nos divertiríamos mucho jugando con su lana suave...
Un día nuestra vecina nos dijo que unos amigos tenían una Dálmata que había tenido crías, y que estaban dispuestos a regalar. Automáticamente se borró la idea de la ovejita, y mi papá dijo convencido : " Yo quiero un macho". Era noviembre del año 1999 cuando Kovo nació, y definitivamente me siento orgullosa porque yo lo elegí entre ocho cachorritos. Desde ahí nos acompañó en todo. Siempre voy a recordar el día que volvimos a Buenos Aires, que estábamos haciendo una conexión en el Aeropuerto de San Pablo, cuando desde la ventanilla del avión vemos a Kovo en su jaulita, y un empleado de la aerolínea le hablaba y lo acariciaba, y en un momento se fijó su nombre en la plaquita que estaba pegada al techito de esa minicárcel.
Hoy le quería hacer homenaje a mi mejor amigo, que va a cumplir once años!! Estoy muy feliz de tenerlo conmigo y no me voy a cansar de decir que es el mejor perro del mundo.

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